miércoles, 27 de agosto de 2008

NUESTRA HISTORIA


Fuimos con la verde hoja de un inmenso árbol,

en la cima de su copa miramos el mundo

y todo parecía tan insignificante.


Nacimos pequeños y nos fuimos haciendo fuertes

llegamos a la madurez sintiendo la maravillosa brisa,

todo era perfecto y eterno.


Eramos invencibles e inalienables,

fuertes, corajudos, impertérritos e inviolables,

la vida nos pertenecia y nosotros a ella.


Y soplaron los vientos y llegó el otoño,

pero eso no importaba porque nuestro árbol era siempre verde,

no funcionamos por temporadas.


Vimos como muchas otras hojas calleron al suelo

y nos sentimos afortunados siempre verdes,

siempre vivos...


Llegó el invierno y nos cubrimos de blanco,

llego la primavera e irradiamos nuestra verde belleza,

llego el verano y le dimos nuestro rostro al sol.


Y pese a que nunca nos volvimos amarillos y gastados,

un día comenzamos a sentir cada vez menos fuerza

y nuestra base comenzó a resquebrajarse.


Recuerdo el día que caímos como si hubiese sido ayer

la brisa que tantas veces nos arrulló

nos depositó suavemente en el suelo.


Y es que, amor mío, olvidamos un detalle

y es que hasta las hojas perennes

caen....

No hay comentarios:

Publicar un comentario